Paella en 'La ponderosa', un baño, una tarde junto al mar. Eso y poco más. Una buena amiga y una idea ¿Por qué no hacemos una selección de música del momento?: Playa de Alicante
¿Las reglas? Elegir canciones que peguen con el día y que nos permitan recordar este momento cuando las volvamos a escuchar. Si además, escuchar estas canciones me ayuda a pasar la travesía del desierto, perfecto.
Por cierto, una travesía con demasiados oásis que no me han dejado tomar conciencia del desierto y aprender. Desde octubre a aquí... ¿no he aprendido nada? Eso siento ahora.
Ejercicio dos: una vez hecha la recopilación, hacer una mezcla con todos los textos. Una frase, una palabra, algo que aparezca en estas canciones y que componga mi collage vital del momento. Es un experimento. Simplemente eso. Ahí va:
Cuando pienso en mi futuro, imagino que, igual que yo, hay alguien aún no ha alcanzado la felicidad estúpida del amor verdadero para siempre. Puede ser por mi culpa. O por culpa de algún otro capullo inmaduro. O puede que sea por culpa de alguien que no está dispuesto a salir al espacio exterior si no es como mínimo a 3.000 km/hora.
Y sin embargo, sea quien sea, seguro que necesita que sobrevivas. Como yo.
Por que sé que algún día, todos, nos volveremos a encontrar. O sencillamente nos encontraremos por primera vez. Y puede que sintamos lo mismo, aunque desde distintos puntos de vista, no me quiero dar otro golpe... no me doy por vencido es que hoy no siento nada. Y presiento que a chorros se escapa la magia de mi alma gastada, en este verano azul, que no quiero que sea un simple verano.
Hay quien está dispuesto a morir de amor, cara a cara con la soledad. Deberías saber que no puedo cambiar. Y por mucho que hables no te voy a escuchar. A lo mejor de mi cabeza no sales , y aunque puede que amarte no sea lo correcto, mi amor es secreto y sagrado y sé que, de todas formas, pase lo que pase, tiraré para adelante como he hecho siempre.
un abrazo
Cacheche Lab
PS: esta semana ha nacido Clara ¡otra sobrina! la segunda hija de Lars. Nacer en San Francisco tiene toda la gracia. Pero que tu padre sea Lars... impagable. Wellcome beauty!
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miércoles, julio 28, 2010
jueves, junio 03, 2010
Woman
A veces me faltan las palabras para expresar lo que siento.
Ahora es uno de esos momentos. Pienso en lo que decía Picasso sobre la inspiración y empiezo a escribir. De fondo escucho a John Lennon. Gracias Dios por darnos a John Lennon.
Seguramente, si no cambio nada, lo más probable es que, al final algo cambie. Hay que cambiar para que todo siga igual. Si el barco tiene una grieta y no la reparas, no esperes llegar a ningún caladero.
Pliega el velamen y respira hondo. Prepara tu alma para el gran final.
Hoy me siento como los violinistas del Titanic.
No estoy triste. Ni melancólico. Estoy mirando al horizonte con la valentía de quien asume que su carácter es su destino.
Las personas no cambian.
La semana pasada estuve con una casi amiga que es psiquiatra y psicóloga y me contó que ella está en contra de modificar a la gente. Que lo hace sólo cuando se lo dice un juez.
Nota para pensar: mi juez, mi fiscal y mi abogado ¿están de vacaciones?
Un abrazo
Cacheche
PS_ woman I can hardly express...
http://www.youtube.com/watch?v=BgPwCN0NAAE
lunes, noviembre 02, 2009
Levar anclas
"Cuando el arco se tensa, la flecha tiene que partir"
Dicho familiar (?)
"Cada flecha deja un recuerdo en tu corazón. Y es la suma de esos recuerdos lo que te hará disparar cada vez mejor"
Paulo Coelho, 'El camino del arco'
Necesito levar anclas.
Estoy en un sitio tranquilo, pero estoy nervioso.
Necesito calmarme. Dejarme llevar por el viento. Necesito un viento fuerte que me aleje de aquí.
Mis tres semanas de reposo se han vuelto agitación.
Mandé un correo porque cambio de funciones y algunos de los que lo recibieron me dijeron que no parecía yo. Que era muy frío...
¿Será que no soy yo?
Este verano, en Galicia, un día se enredaron las anclas de cuatro barcos por culpa de unos gabachos. Eso me recuerda que al recoger el ancla hay que tener cuidado.
Lo haré despacio. Y luego a ver cómo me viene el viento. A mirar las lanitas. "El viento que peina tu pelo. Yo quisiera ofrecerte amor y no puedo"
Esta noche sigo con la ley de la atracción. Quiero viento.
Un abrazo
Cacheche
PS: Juan Luis Guerra... dormiremos cuando el día se acueste encima del potrero
Dicho familiar (?)
"Cada flecha deja un recuerdo en tu corazón. Y es la suma de esos recuerdos lo que te hará disparar cada vez mejor"
Paulo Coelho, 'El camino del arco'
Necesito levar anclas.
Estoy en un sitio tranquilo, pero estoy nervioso.
Necesito calmarme. Dejarme llevar por el viento. Necesito un viento fuerte que me aleje de aquí.
Mis tres semanas de reposo se han vuelto agitación.
Mandé un correo porque cambio de funciones y algunos de los que lo recibieron me dijeron que no parecía yo. Que era muy frío...
¿Será que no soy yo?
Este verano, en Galicia, un día se enredaron las anclas de cuatro barcos por culpa de unos gabachos. Eso me recuerda que al recoger el ancla hay que tener cuidado.
Lo haré despacio. Y luego a ver cómo me viene el viento. A mirar las lanitas. "El viento que peina tu pelo. Yo quisiera ofrecerte amor y no puedo"
Esta noche sigo con la ley de la atracción. Quiero viento.
Un abrazo
Cacheche
PS: Juan Luis Guerra... dormiremos cuando el día se acueste encima del potrero
jueves, junio 26, 2008
El ancla
[El repartidor de cuentos]
"El ancla"
- Alfonso, tenemos que hablar.
- Mamá, cuando te pones con ese tono de voz me asustas. ¿Te pasa algo?
- ¿Dónde vas cuando sales por la noche?
- ¿Qué?
- No te hagas el tonto... Te oigo salir. El domingo a las 2 y anoche a las 3 y pico.
- A tomar el aire
- ¿A tomar el aire? ¿Te crees que soy idiota? Dime si estás en algún lío o estás tomando drogas
Inevitablemente, Alfonso puso una mueca sin disimular una pequeña sonrisa interna. Las madres son así. A veces te preguntas si alguna vez han sido hijas. Si se han parado a pensar cómo son sus hijos...
Probablemente son temores de la mezcla de genes con el cafre de Papá que tuvo una juventud gamberra. Aun le reprochaba haberse tatuado un ancla durante su mili. El ancla, probablemente sería ese ancla la que hacía que su madre no viese claramente cómo era Alfonso.
- Mamá. No he tomado drogas en mi vida. ¿Crees que me voy a poner a tomar drogas con 42 años? No es normal ¿no?
- Tampoco es normal que vivas con tus padres. Y lo haces. Y que salgas a tomar el aire a horas de locos.
- Mamá: La noche no está mal. El barrio no es peligroso. Me duele que me eches en cara que vivo con vosotros cuando cada vez que te digo que me mudo me montas un pollo. Decídete.
- Te pasas el día encerrado en tu cuarto escribiendo y luego desapareces. Estoy preocupada ¿No lo entiendes?
- Pues no te preocupes -dijo Alfonso mientras besaba la frente de su madre-. Estamos en verano, hace mucho calor y me gusta pasear. De día es imposible. Esta ciudad es un horno. Y de noche es otra cosa ¿No lo entiendes?
Alfonso se quedó pensando en qué era él para su madre. Qué extraña relación en que la madre de uno no le deja partir. Probablemente el problema lo tendría él. Sus amigos estaban casados, divorciados, arrejuntados, uno incluso había salido del armario -para desgracia inicial de su padre-. Alfonso tenía la sensación de que era como aquellos vaqueros de las películas que cuando había que ir a luchar se quedaban cuidando de las mujeres y los niños.
Una mezcla de impotencia e inutilidad de quien se sabe capaz pero no hace nada. Sólo se le venía a la cabeza una palabra: "Cobarde".
¿Se puede heredar un tatuaje? ¿Tendría anclado en su ánimo el impulso motriz a salir del nido? ¿Por qué?
Cogió una magdalena, hizo un gesto para relajar a su madre y se encerró en su cuarto. Abrió su portatil y se puso a escribir.
(continuará)
"El ancla"
- Alfonso, tenemos que hablar.
- Mamá, cuando te pones con ese tono de voz me asustas. ¿Te pasa algo?
- ¿Dónde vas cuando sales por la noche?
- ¿Qué?
- No te hagas el tonto... Te oigo salir. El domingo a las 2 y anoche a las 3 y pico.
- A tomar el aire
- ¿A tomar el aire? ¿Te crees que soy idiota? Dime si estás en algún lío o estás tomando drogas
Inevitablemente, Alfonso puso una mueca sin disimular una pequeña sonrisa interna. Las madres son así. A veces te preguntas si alguna vez han sido hijas. Si se han parado a pensar cómo son sus hijos...
Probablemente son temores de la mezcla de genes con el cafre de Papá que tuvo una juventud gamberra. Aun le reprochaba haberse tatuado un ancla durante su mili. El ancla, probablemente sería ese ancla la que hacía que su madre no viese claramente cómo era Alfonso.
- Mamá. No he tomado drogas en mi vida. ¿Crees que me voy a poner a tomar drogas con 42 años? No es normal ¿no?
- Tampoco es normal que vivas con tus padres. Y lo haces. Y que salgas a tomar el aire a horas de locos.
- Mamá: La noche no está mal. El barrio no es peligroso. Me duele que me eches en cara que vivo con vosotros cuando cada vez que te digo que me mudo me montas un pollo. Decídete.
- Te pasas el día encerrado en tu cuarto escribiendo y luego desapareces. Estoy preocupada ¿No lo entiendes?
- Pues no te preocupes -dijo Alfonso mientras besaba la frente de su madre-. Estamos en verano, hace mucho calor y me gusta pasear. De día es imposible. Esta ciudad es un horno. Y de noche es otra cosa ¿No lo entiendes?
Alfonso se quedó pensando en qué era él para su madre. Qué extraña relación en que la madre de uno no le deja partir. Probablemente el problema lo tendría él. Sus amigos estaban casados, divorciados, arrejuntados, uno incluso había salido del armario -para desgracia inicial de su padre-. Alfonso tenía la sensación de que era como aquellos vaqueros de las películas que cuando había que ir a luchar se quedaban cuidando de las mujeres y los niños.
Una mezcla de impotencia e inutilidad de quien se sabe capaz pero no hace nada. Sólo se le venía a la cabeza una palabra: "Cobarde".
¿Se puede heredar un tatuaje? ¿Tendría anclado en su ánimo el impulso motriz a salir del nido? ¿Por qué?
Cogió una magdalena, hizo un gesto para relajar a su madre y se encerró en su cuarto. Abrió su portatil y se puso a escribir.
(continuará)
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