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jueves, junio 10, 2010

Moléculas soñadoras



“En nuestro Universo helado, único e irrepetible, soy muy feliz de que nos hayamos encontrado. Te quiero. Eres muy pesada y apenas puedo moverte, pero me haces muy feliz”

Una molécula de agua a otra, en un congelador, por Eduardo Punset para su nieta.

El agua. El hielo. El vapor. Al final, es verdad que todo son transiciones de fase, el principio de Incertidumbre de Heisenberg y el ron.

Anoche despedimos a Chufliluz que se va un mes a Sudáfrica a currar. Me tomé un chupito de Opthimus y varias cervezas. España ganó seis a cero a Polonia.

Esta mañana tenía resaca. El viernes empieza el mundial. Tengo ganitas.

Al mediodía me encuentro con un compi de otro departamento en el ascensor.

-“Hombre Fernando, cuánto tiempo ¿Qué tal estás?
- “Sin profundizar, bien”

Se ha bajado en su planta y nos ha dejado con la sonrisa puesta. Qué grande. Gracias Tron. Ha sido el momento del día.

La lluvia (bendita) ha apaciguado un poco mi alergia. Lo siento por los que se ponen tristes los días grises. Pensad que a un 25% de los españolitos nos dan vidilla.

Esta noche quiero soñar. Y voy a empezar a soñar antes de dormir. Que es como mejor se sueña. Soy un montón de moléculas soñando a la vez.

Un abrazo
Cacheche, a dreamer in steamland

jueves, mayo 27, 2010

Lo que prefiero

Este texto ha 'aparecido' esta tarde sobre mi bandeja de entrada. Se titula "báilame el agua". Habrá sido un duende, un hada madrina o alguien que me conoce muy bien... Mejor de lo que se piensa:

"Prefiero morir vicioso y feliz a vivir limpio y aburrido. Prefiero encontrar una estrella en el fango a cuatro diamantes sobre un cristal. Prefiero que la estrella queme, sea fuego, a un tacto rezumante de frialdad. Prefiero besar el duro suelo veinte veces para llegar una sola vez a lo más alto a escalar poco a poco, sin caer nunca pero sin llegar jamás a la cima. Prefiero que me duela a que me traspase, que me haga daño a que me ignore. Prefiero sentir. Prefiero una noche oscura y bella, sucia y hermosa, a un montón de días claros que no me digan nada. Prefiero una cadena a un bozal. Prefiero quedarme en la cama todo el día pensando en mi vida a levantarme para pensar en la de otros. Prefiero un gato a un perro. Porque el gato te araña, es infiel, te ignora, se escapa, pero sabes que, a pesar de todo, no podría vivir sin ti. En cambio, el perro es tonto, no sabe nada, te obedece hasta el absurdo. Prefiero las mujeres gato a las mujeres perro, por las mismas razones. Prefiero el mar a la montaña. La vida es una noche tumbado en la playa, mirando las estrellas sin verlas, soñando despierto, dejando que la arena se cuele entre los dedos de mis pies, embriagado de todo. Y la noche, siempre la noche. Nunca a la luz del sol. La noche es mágica. Me hace vivir, no pensar. Me pone en movimiento. Rompe mis esquemas. Prefiero las noches frescas de verano, andar con poca ropa, sentarme en el suelo y meterme algo de vida en el cuerpo. La mañana me sabe a dolor de cabeza. Me da sueño. Me quita las ganas de hablar. Me recuerda que soy mortal. Me recuerda que soy normal. La noche me hace único. Prefiero el color de la sangre y el de la gris niebla que difumina las cosas. Si sabe que prefiero el frío cuero, ¿por qué se viste con el traje de terciopelo?. Se me escurre entre los dedos... Prefiero experimentar las cosas, aunque me hagan mal. Aunque me hiervan la sangre. Prefiero probarlo todo a morirme sin saber lo que me gusta. Y, más que nada, prefiero la vida que dan sus besos de caramelo y la suave caricia de su piel caliente".

"Báilame el Agua", Daniel Valdés

Pues mañana, por cierto, me voy a la playa: Aire puro, el mar, amigos, la luna llena... Luz de locos. Mañana es buen dia para soñar despiertos.

Cacheche: abre bien los ojos, sé bueno con tus ideales y las cosas buenas aparecerán. Como dice Galeano: "dejemos el pesimismo para cuando haya tiempos mejores".



Y claro que prefiero el primer beso al último. Prefiero un 'quiero' a mil 'apeteces'. Prefiero verte sonreir a verte llegar. Prefiero la mitad antes que el doble. Prefiero asumir que soy imperfecto a torturarme por no serlo.

Eso es lo que yo prefiero.

Un abrazo
Cacheche

PS: 'fe de erratas': me encantan los perros y no quiero probar algunas cosas como por ejemplo la coca... Que no te líen :)

miércoles, noviembre 25, 2009

La belleza de lo imperfecto

"...y una imperfección rebosante de calidad estimula la conciencia, mantiene alerta. Si condujera escuchando la interpretación perfecta de una música perfecta, tal vez acabaría cerrando los ojos y me entrarían ganas de morir sin volver a abrirlos. Pero, al escuchar la sonata en re mayor, puedo percibir en ella las limitaciones de la vida humana. Puedo descubrir que cierto tipo de perfección sólo puede conseguirse a través de una imperpección sin límites. Y me estimula ¿Entiendes lo que quiero decir?"
Haruki Murakami, Kafka en la orilla

Una tía pone un vídeo donde sale cantando en Youtube y dice que los comentarios ofensivos serán borrados. Mal empezamos. Si avisas ya con esas...

Efectivamente, lo escuchas y te dan ganas de poner algo cruel. Qué tía. Pero bueno. Ahora estoy aprendiendo que cuanto más expresión tenga la gente, mejor para todos. Ella no nos obliga a oirlo. Lo cuelga y ya está. Igual que este texto que ahora escribo. Pienso que es muy mejorable. Escribo y sé que es muy imperfecto. Sin embargo, me saca reflexiones. Me da momentos. Y sobre todo, me sienta bien.

Yo no puedo vivir sin música. Si cantas y lo enseñas al mundo, pues mejor para ti. Todos deberíamos estudiar algo de música. Por lo menos de pequeños. Hasta los 12 o así. Canto, flauta, guitarra, piano ¡...o pandereta!

Anoche estuve en un concierto de cámara. Hacía mucho que no iba a escuchar clásica. Y me sentó muy bien.

Luego fui a casa a leer el libro de "Kafka en la orilla", de Murakami. Uno de los personajes explica por qué le gusta oir una sonata concreta de piano de Schubert. No hay ningún maestro que pueda tocar bien las cuatro piezas que la componen. Y es -dice- porque es imperfecta. Esa imperfección le hace estar atento mientras conduce. Y esa imperfección es lo que hace que sea única y especial.

Supongo que eso nos pasa a cada uno de nosotros.

Seamos imperfectos. Pero sin pasarse.

Un abrazo
Cacheche muy imperfecto

PS: Hoy una de esas canciones que me trae buenos recuerdos. Tumbado junto a la ventana. Respirando hondo.

Aselin Debison, Canadiense. Voz... paz... Guadalajar How beautiful you are...



http://www.youtube.com/watch?v=77qGFhS42tg

PS2: P&A: gracias por el libro, me quita horas de sueño, pero me está gustando mucho.

viernes, septiembre 12, 2008

Vacaciones con los Buendía

"Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el Coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo. Macondo era entonces una aldea de veinte casas de barro y cañabrava construidas a la orilla de un río de aguas diáfanas que se precipitaban por un lecho de piedras pulidas blancas y enormes como huevos prehistóricos. El mundo era tan reciente, que muchas cosas carecían de nombre y para mencionarlas había que señalarlas con el dedo".

Inicio de Cien años de soledad
Gabriel García Márquez

Me da un poco de vergüenza, aunque tampoco demasiada, reconocer que no he leído grandes obras de la literatura española. Durante egb, bup y cou me obligaban a leer libros y no tenía yo la cabeza en los libros, y menos por obligación. Durante la carrera me dedique a leer libros de empresa porque me gustaban de tal modo como le gustaban a Alonso Quijano los libros de caballerías.

Y eso hace que ahora tenga la oportunidad de 'descubrir' grandes obras de la literatura universal. Este verano, en concreto, empecé uno que me regalaron por mi cumpleaños: "Cien años de soledad".

Estaba en Cascais, Portugal, en una piscina, una mañana de agosto y leí esas primeras frases que ahora reproduzco. Me quedé alucinado. La sencillez y precisión con que estaba escrito, la presentación de los personajes y la ligazón de la historia me dejaron encantado.

No he parado de hacer cosas este verano. Pero siempre tenía un rato para estar con los Buendía.

Hacía mucho tiempo que no le cogía tanto gusto a un libro. Había días que me podía tirar toda la mañana leyendo en silencio. Con una coca cola, unas patatas, o unas aceitunas, el sol y chapuzones varios mientras iba haciéndome uno más de los habitantes de Macondo.

Anoche, a las tres y diez de la mañana leí las últimas líneas. El placer de concluir la historia se confundía con la pena de no tener más. Pero está tan bien escrita que no podría tener ni una línea más.

En la infantil tendencia de hacer un top con todas las cosas y personas, este libro se sitúa como el libro número 1 en mi ranking de lecturas imprescindibles.

He pasado uno de los mejores veranos de mi vida (otro ranking) y en parte ha sido gracias a Ursula, a Remedios, a Jose Arcadio y a Melquíades y al resto de la tropa, que son ya de mi familia.

Aún no sé si los cacheches tienen una primera o una segunda oportunidad sobre la tierra.
Pero no me importa demasiado. Después de un verano con los Buendía, la vida parece más apasionante.

Un abrazo especial para Gabriel García Márquez.
(no sabes la ilusión que le va a hacer)
Cacheche