miércoles, noviembre 04, 2009
Estar triste
Pues, básicamente, así es como me parece la vida, llena de soledad, histeria, sufrimiento, tristeza y, sin embargo, se acaba demasiado deprisa."
Woody Allen, ‘Annie Hall’
La gente me pregunta que si estoy bien. Si estoy triste... Estoy genial. Un poco blandito, pero genial. Gracias.
Cualquiera puede tener SUS motivos para estar triste.
Podría estar un poco triste por el dolor de terminar etapas. Podría estar triste porque tenía una ilusión. O porque no pense que me divorciaría. Y me gustaría tener tres o cuatro hijos ya. O porque podría haber mantenido aquella amistad. Podría estar triste por la gente que he perdido en mi vida. Incluso por no conocer a la gente que aún me falta por conocer. Por lo que te pasó a ti. Y por lo que no te pasó. También por lo que nunca te dije...
(Si me pongo, puedo estar triste hasta por ser tan guapo, porque las mujeres sólo se fijan en mi por mi físico)
Pero para mi la tristeza es algo mucho más serio. A menudo digo que estoy tristón. Lo que estoy es “blandito” que es como estar triste pero de dibujos animados.
No tengo cumplidos todos mis sueños, pero eso es normal. Cuando veo que se alejan, me pongo “blandito”. Pero eso no es estar triste.
Tristeza es cuando se te muere un hijo. Cuando se te muere un amigo. O cuando te abandona la salud. O cuando te das cuenta de que eres un imbécil total y que vas a estar siempre sólo (no es mi caso, gracias por la duda).
Gracias a Dios, no soy Annie Hall ni de lejos. Hoy he comido repollo y merluza. De pequeño los odiaba. Ahora mira tú, me gustan.
Los gustos cambian. Como mi vida ahora.
Y ¿la vida es corta? La vida es corta si pierdes el tiempo.
Yo no.
Un abrazo
Cacheche blandito
PS: También es importante ocuparse de estar menos blandito. Y la música, el vino y los amigos son muy útiles. Y de esos voy servido.
When you hold me
In your arms so tight,
You let me know,
Everythings alright, ahahah
jueves, agosto 06, 2009
Gracias a la vida
Emory Austin (experta en comunicación y liderazgo, US)
Esta mañana he amanecido con la noticia de que la madre de Gonzalo ha muerto.
Hace un mes se puso enferma del hígado. Es muy fácil de saber porque te pones amarillo. La semana pasada la abrieron para ver cómo estaba. Ayer se murió.
Conozco a Gonzalo desde el parvulario. Juntos aprendimos a jugar en el patio, a pegarnos, a jugar al fútbol, a estudiar, a hacer crepes y a reirnos. El hecho de vivir a menos de cien metros hace que sus hermanas y mis hermanos fuesen parte de nuestras familias respectivamente. Con sus padres pasa otro tanto.
La mala suerte de que un cáncer termine contigo la puede tener cualquiera. Ya he dicho mil veces que no veo el efecto causa. Como tengas los genes para "generarlo" ya puedes cuidarte, que tus probabilidades no van a cambiar demasiado la peli. Al menos para los cánceres como el de hígado, el de huesos, el de colon y cosas así.
Eso no quita para que crea que sea bueno cuidarse. Pero si para que me descrea de las dietas sanas, la gente super sana y la devoción por el cuerpo.
Lo importante es la actitud. Antes, durante y después.
No puedes elegir la enfermedad de tus seres queridos. Ni tampoco puedes elegir la tuya. Pero sí puedes elegir la actitud.
La buena noticia del día es que hay gente que se esfuerza todos los días por vivir su vida, aunque tengan el corazón arrítmico. Que se preocupan de hacer que la nave siga avanzando. A pesar de los vuelcos y vaivenes de eso que tenemos entre el pecho y la espalda y que nos da la vida.
Hace un rato he hablado con Gonzalo. Está jodido. Pero entero. Es una persona sabia y como tal es consciente de que le ha podido dar un tributo a su madre. Y que eso vale mucho. Con su vida, con su trabajo, con su mujer, Vicky, con Gerardo, que por cierto, ya debe de estar hermoso el tío... Con toda su vida, ha sido un orgullo
Antonia, se ha ido, pero con el buen sabor de boca de quien ha visto a los suyos cumplir las palabras de Jesús: "Creced y multiplicáos". Antonia, que era tan devota, estará donde tenga que estar en la confianza y en la paz que su vida le ha procurado. Que ha sido feliz. Que puede dar gracias a la vida.
Los que se quedan peor son los demás. Pero con la tranquilidad. Que, como dijo Emerson, lo que cuenta no son tus años de vida sino tu vida en los años. Y esos, no nos los quita nadie. Seguimos cantando.
Un abrazo
Cacheche
PS: una canción alegre para recordar a una persona alegre. Gracias a la vida!
http://www.youtube.com/watch?v=UW3IgDs-NnA
miércoles, septiembre 17, 2008
Querida sobrina: la vida es así
"¡¡¡Mamaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!!!"
anónimo nacido en el 2005
Hoy es un día importante. Esta mañana he acompañado a mi sobrina al cole.
El 30 de noviembre cumple 3 años y ya tiene que empezar a ir al cole.
La tía es la caña de España. El primer día no lloró nada. Tenía cole de 12 a 1. El segundo día tampoco lloró. Llegó a un pacto con su cuidadora. "Yo te prometo que no lloro, pero tú me prometes que me vienes a buscar". El tercer día ha sido imposible.
Hemos llegado a la zona de los niños de 3 años y estaban todos llorando. Lloraba incluso alguna madre.
El primer día después de tener a tu mami a tus pies durante 3 años, de pasarte 3 años comiendo, durmiendo, siendo la cosa más preciada en todas las casas... te encuentras con el cole... y es duro.
De repente un buen día te dejan ahí tirado. Con una profe con cara de acelga, con una sonrisa estúpida que no entiendes de qué coño se ríe. Y tu cuidadora, tu madre, tu tío o tu abuela, se van y tú te tienes que quedar con una pandilla de desconocidos que no solamente no has tenido el gusto de conocer jugando, sino que encima están llorando como magdalenas.
En mitad de la vorágine de llantos, algunos niños se van calmando, parece que lo están superando, pero de pronto, una simple mirada al compañero que rompe a llorar y en décimas de segundo se les vuelve a venir el mundo encima. El ruido de llantos y lamentos es para verlo. Hasta el mismísimo Vito Corleone se pondría tierno.
La profesora le pide a una madre que se vaya ya que si no su hija se va a secar el lacrimal. La madre se va (directa al psicólogo o al confesionario). Y la niña, en un descuido, se pira detrás de ella.
La profe, que se ve que tiene muchos recursos, le alcanza en el pasillo y la devuelve a la clase.
Mi sobri para entonces ha decidido que mete a la cuidadora en clase. Una uruguaya que la cuida fenomenal y que la enseña a decir "sentate acá" en vez de "siéntate aquí" y a la cual adora. La pregunto que si quiere hacerse una foto y me dice entre mocos "nooooooooooo". Claro, a nadie le gusta que le hagan fotos en la trena.
Porque así es como se sienten ellos los primeros 3 minutos.
Lo bueno es que, en cuanto se van las madres y los niños empiezan a cansarse de llorar, se sobreponen y como son muy listos entienden que de ahí no se sale y empiezan a pasárselo bien. Luego llegan a casa y cuentan las cosas del cole tan felices. Al día siguiente el ciclo se repite. Así hasta que terminan la carrera y se ponen a currar.
Entonces los llantos no se oyen pero son inconsolables...
El próximo mes repito, a ver cómo va la cosa.
Un abrazo especial para todas las madres y niños que empiezan estos días la dura, auténtica y necesaria vida del inicio escolar.
Cacheche
PS: el abrazo a las madres es totalmente inocente, no vayáis a pensar ¿eh?
http://www.youtube.com/watch?v=1HD3Sqlcm3o