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domingo, abril 04, 2010

¿Dónde estás?

"Hay algo que da esplendor a cuanto existe, y es la ilusión de encontrar algo a la vuelta de la esquina"
Gilbert Keith Chesterton

"Planear: preocuparse por encontrar el mejor método para lograr un resultado accidental"
Ambrose Bierce

Alicante, día 2

El protocolo 7.1 de las noches de juerga: al día siguiente te levantas y comentas las jugadas con los amigos. Te recuerdan que aquella chica con la que hablaste se parecía más a la hija de Obelix que a Kim Bassinger, aunque tú decías que era un ángel.

Comida de tapas, un puro y una charla de cuatro (¿cuatro?) horas en una tetería. Después a casa. Dormitar un poco y cena de telechino. Y más marchuqui. Primero en casa y a las cuatro (¿cuatro?) en los bares. Creo que es la primera vez en mi vida que salgo a esa hora de de copas.

En la tetería me echaron las cartas. Una 'pitonisa' adorable que está como un cencerro que más que adivinar el futuro describe tu situación. No pensaba hacerlo, pero como tantas otras cosas en este finde, al final las haces.

Para que te echen las cartas tienes que pensar en una persona. Primer problema: en quién. No por multitud de candidatas precisamente sino más bien lo contrario. Esto me hizo pensar.

Un amigo me contó que tenía cuatro personas como ‘objetivo’ con quienes salir. Yo sentí más que admiración, envidia. Supongo que eso es lo que da sentido a su vida. O al menos algo de profundidad.

Yo no sé por qué pero estoy perdido. No encuentro a the reason. Puede que la tenga delante pero no lo veo. No me vale decirme que es una fase. La confianza en que el tiempo lo cura todo es porque en ese tiempo hacemos cosas.

Salir de marcha en plan frívolo-encantador-de-serpientes e ir conociendo una mujer de mi vida al día no me vale. Hasta mi ahijado de 7 años se daría cuenta de que ese no es el camino.

Me gustaría centrarme. Pero estoy como ese hombre que lleva a su mujer al médico porque ella cree que es una gallina.
–¿Desde cuándo le pasa?
-Desde hace unos años
-Y ¿por qué no han venido antes?
-Hombre, necesitábamos los huevos.

Yo necesito los huevos, creerme que mi locura no es ‘tan’. Es lo que me dice Z1: no frivolices los besos y las caricias.

Sigo con la lista de las cosas que hago bien, las que hago mal y las que hago ‘pasable’. Entre las que hago mal está el pensar que me voy a encontrar a the reason a las siete en un bar de Alicante. Ser un epicúreo te da muchas risas pero no hay amor.

¿Dónde estarás, amor?

Cacheche reflexiona, mi bien. Que aunque es verdad que la vida es breve y que una risa sucede en un instante, sin esfuerzo no hay gloria.

¿Gloria? ¿Quién quiere Gloria? De momento quiero alguien en quien pensar para cuando me echen las cartas. Pero antes tengo que saber qué estoy buscando. Menos 'volar' y más 'planear'. Cierro los ojos y 'te pienso'.

Un abrazo,
Cacheche

PS: Una canción moñas. Anoche me acosté tarde, después de desayunar y me duele la cara de reírme. Y de libro... Estoy pastel. O mejor dicho: Soy. I am a man who will fight four your honor

miércoles, noviembre 18, 2009

Alone in the dark

"El tiempo nos ha vaciado de fulgor. Pero la oscuridad sigue plobada de luciérnagas"
Gioconda Belli

Anoche salí a las ocho del trabajo. Me di una vuelta con el coche. Me apetecía conducir. Escuchar 'Lucky' de Jason Mraz y pasar un poco de todo.

El día empezó genial y al mediodía se torció. Orgullo, miedo o malos rollos. No sé. Esas cosas pasan...

Después de un buen paseo en coche aparqué cerca de casa y me fui andando a los únicos cines que quedan cerca. Vi Julia & Julie, una peli que tenía ganas de ver. Cocina, blogs y mujeres luchadoras. Me tomé un vino antes, lo necesitaba. Tomarte un vino sólo en un bar te da un poco dimensión de alcohólico, pero si no lo eres, te da la bohemia. A mi me da por pensar que me gusta vivir mi vida. Me gusta poder hacer eso y muchas otras cosas que hago. Y no tener complejos. Ni miedos.

Igual que ir al cine sólo.

Hacía años que no lo hacía. De hecho, creo que fue con una de miedo que se llamaba "El exorcismo de no sé quien...". Casi me muero de miedo. Y antes "Bailando con lobos".

Lo malo es que estaba muy cansado y hecho polvo, con lo que casi al final de la peli me quedé dormido. Me levanté cuando el acomodador se me acercaba para felicitarme por usar los cines para sobar. Por el resto de gente que había en la sala -2 parejas- espero que no roncase.

Volví a casa paseando, atravesé un parque y mientras lo cruzaba sonreía pensando en lo difícil que nos hacemos la vida a veces. Con lo fácil que puede ser.

Al llegar a casa, leí un artículo muy interesante sobre las gunas y me metí pensando que me sigo queriendo como el primer día. Aunque, a veces, esté un poco a oscuras.

Apagué la luz y dormí pensando en las luciérnagas.

Un abrazo
Cacheche

PS: Gloria Estefan, desde la oscuridad

viernes, octubre 17, 2008

Magreos de mediodía

"El hombre es verdaderamente grande cuando actúa apasionadamente"
Benjamín Disraeli

Quedo a comer con dos excompis y amigos (el músico y el surfero) cerca del Bernabéu (el olor a merengue no es tan fuerte entre semana y se puede soportar...) Una terraza tranquila agradable con mantel de tela, menú y espectáculo.

Lo de la tela y el menú a 14 euros, es algo dentro del mercado. Cuando empecé a currar con mil pelas comías como un rey en muchos sitios. Ahora con seis euros te llega justito para un menú bigmac. Y con las lorcillas que me traigo, ni eso debo.

Normalmente me escapo a comer a casa. En moto tardo diez minutos en llegar y no me importa nada comer recalentado, pasta o lo que se tercie con tal de ver el telediario y una microsiesta de quince minutos. Me da la vida.

Pero ayer quedé con estos amigos que habían ido a una cata de vinos. En mitad de semana y al mediodía. Olé. Está claro que hay gente que sí sabe vivir.

Nos juntamos en un sitio al que tengo ganas porque paso mucho por delante pero nunca entro.

Día soleado, temperatura agradable, terraza perfecta para el otoño. Linguini con gulas, san jacobos y un café.

En frente una pareja de unos cuarenta y pico años. Un pico no muy grande. Pero con la pala a cuestas. Y ahí es donde está inlcuído el espectáculo.

Mientras terminamos de comer, el músico, empieza a despistarse de la conversación. Se le nota con la mirada en otra parte. Despistado pero atento ¿Atento a qué? Siguiendo la línea de sus ojos, el surfer y yo nos damos cuenta de la situación. El acaramelamiento inicial se ha vuelto azúcar moreno con el calor. Se han pedido un ron. Y se empiezan a desmadrar.

Ella, pijita con mechas, lleva un tanga de encaje muy bonito que tampoco voy a desaprobar. Lo reconozco: los tangas molan más que las bragas blancas de abuela, pero cada día tiene su gracia. La braga-faja ya es infumable. Aunque seas Bridget Jones. Más vale ser rellenita y sincera con el mundo que ir por ahí dando sorpresas. Es como si yo me metiese calcetines en el pantalón... o Un plátano (más) como uno que yo me sé.

Comprendo que un hombre primitivo como yo (y todos mis amigos lo son), ibérico, pervertido, graciosillo, pelín homófobo con las expresiones y políticamente incorrecto el 99% del tiempo, tiene que comentar un tanga así. Está en nuestro ADN. Es como decirle a un vasco que no puede cortar troncos. A un francés que no puede ser un poco tocapelotas. O a un andaluz salao. El tópico de mis amigos es ser un poco gilipollas y un poco salidos, pero muy naturales en ese sentido. Complejos para qué.

La cuestión es que el tanga no es el protagonista sino otros dos temas: La mano de ella desaparece, pero se ve, debajo de la mesa. Y ella está como que "donde dije 'digo' digo 'Diego' y donde tienes tus cosas yo trasiego". A las tres y media de la tarde. No es que no sean horas, pero desde luego que no es el mejor sitio si quieres disimular un poco.

Para remate de la jugada, de vez en cuando se dan largos besos, lo cual me parece genial, pero con una fallo gordo, que yo creo de libro cuando le das un beso a alguien. En un beso de película,con violines y sin aire y su tal, lo mínimo, independientemente de la experiencia o la emoción del intercambio de fluidos y la comunión de los impulsos, está la MAGIA. Un mínimo es cerrar los ojos. Creo yo.

Pero no. Mientras se besaban, se magreaban y nosotros nos sonreíamos como tontitos, el tío, el muy mascachapas, abría los ojos más que Espinete y nos miraba. Lo que hacía que nos descojonáramos. Y casi llegábamos al volumen de dar por saco. Total, la magia no la íbamos a romper ¿no?

Eso ni pasión ni nada. Eso es un timo.

Era hora de volver al talego a currar en nuestras 'tranquilas' vidas de oficina y nos fuimos. Pero no quiero imaginar cómo acabaron.

Ya son mayorcitos. Yo lo escribo por recordarlo. Que cada palo aguante su vela y la tronca de las mechas aguante la suya y la de Espinete.

Un abrazo
Cacheche

PS: Música marchosa para el finde. Bora bora.

http://www.youtube.com/watch?v=59rmnZUjT7o
(el vídeo completo)