lunes, marzo 09, 2009

Los básicos

"J'marche tout seul le long d'la ligne de ch'min d'fer
Dans ma tete y'a pas d'affaires"
Alain Souchon

Este finde he estado en París.

Hace menos de un año estuve pero fue por trabajo y apenas me dio tiempo a sentirme en Paris.

Esta vez he venido sólo a estar en París. Con Beatriz.

Mis aspiraciones románticas sobre las ciudades son las mismas que las que pueda tener respecto a mi oído musical. Las ciudades son más o menos románticas en función de con quién esté y de lo que me esté pasando.

Este fin de semana ha coincidido lo que las chicas suelen llamar lugar romántico con un momento muy especial. Lo que ha hecho que haya vuelto muy 'agilipollao' del fin de semana.

No obstante, a pesar de que mi capacidad tecnológica es limitada y mi paciencia también, por fin he conseguido ponerme a escribir.

Sigo con Monterroso. Escribir un diario es interesante. Y sus palabras me estimulan.

"Hay una gran fatiga, tan grande como la ciudad; los amigos comienzan a tener algo de sobrevivientes de un raro naufragio y, como dice el verso de Eliot que Ninfa Santos pone en su libro "Amor quiere que muera": Every poem an epitaph.

Entonces, te entregas a escribir tu diario y a publicar partes, como quien en la islita desierta despliega su camiseta en la única palmera"

Estuve en la calle donde viví cuando tenía dos años. La Rue La Fontaine. Llegué el domingo por la mañana. Tenía curiosidad por volver. Como hice otra vez hace ya veinte años.

Al volver sentí algo especial: una tranquilidad de olores, un olor al poso de los recuerdos. Pensar que casi ahí empecé a pensar (realmente fueron muchos años después). Ahí tengo mis primeros recuerdos: unos amigos de mis padres llegando a casa... un enorme pasillo. Amigos, por cierto, a cuya casa voy de vacaciones esta Semana Santa.

Mis hermanos mayores se tiraban sobre mi para evitar que me chupara el dedo. Unas cartas de mortadelo y filemón. Les pompiers. Mi querido triciclo rojo.

Los círculos se cierran. Los amigos de mi infancia, algunos, siguen ahí. Yo también tengo mis supervivientes.

Sentir que vuelves al principio. Y que ves a un chaval saltando por los charcos y te imaginas a tí y a tus hermanos. El tiempo que ha pasado.

Me estoy haciendo mayor. Antes no era tan nostálgico.

Leo también en Monterroso que un cachondo escribió sus memorias con 30 años: Ginés de Pasamonte.

Y me entero también que Rimbaud dejó la poesía por el tráfico de armas.

Y me doy cuenta de lo inculto y lo ingenuo que soy.

Y me río.

Y quiero volver pronto a París. Mis básicos.

Cierro los ojos un momento y pienso en un steak tartare en los campos elíseos mientras mi disco duro recupera mi infancia más precoz. Tengo que dormir. Todavía soy muy pequeño

Un abrazo
Cacheche

PS: dedicada a alguien super especial que me enseño esta canción

No hay comentarios: